Hasta que la muerte nos separe
Blanco.
Qué hermoso color. Puedo sentir cómo me rodea, me abraza, me contiene. No hay
nada más a mi alrededor que este color tan puro y tranquilizante. Todo es
blanco, las paredes, el techo, la cama, este abrigo que tanta calma me trae.
Incluso mis amigos vienen siempre de blanco. Justo como en mi casamiento, cómo
olvidar ese día.
Estoy
lista, con mi hermoso vestido blanco que me llega a los pies y mis guantes de
seda rojo cereza, a juego con mis labios. Estoy ansiosa, los nervios me comen
por dentro, ya ni siquiera me importa que nadie de mi familia esté conmigo hoy.
Dicen que no es bueno para mí. Pero yo lo amo, yo voy a dar el
<<sí>> aunque no les guste. Yo lo amo con locura, con toda la
pasión que cabe en mi cuerpo. Sigo esperando, ya es hora, ¿por qué nadie me
avisa que ya tengo que salir? Sé que me está esperando, me lo prometió. Tenemos
que casarnos, tenemos que mostrarles nuestro amor verdadero a todos. Mi celular
suena, es su mamá, dice que todavía no llega, no logran comunicarse, no saben
dónde está. Corto. No puede ser, no tenía que ser así, nada debe salir mal.
Tengo que ir a buscarlo.
Voy
a salir, no importa que me vean así, necesito encontrarlo, necesito que sea
completamente mío de una vez por todas. Ya no puedo dejar que vuelvan a
quitármelo. Todos me están viendo, nadie dice nada. Puedo ver su preocupación,
me miran con lástima. Sé lo que están pensando, él no es para mí, pero después
de hoy ya no va a lastimarme otra vez, es nuestro día, hoy juraríamos amor
eterno, hasta que la muerte nos separe.
Tengo que ir a buscarlo, sé que está con ella otra vez, no voy a dejar que me lo gane. Quiero salir, ¿qué hace la policía en la iglesia? Intento esquivarlos. Ya lo saben, vienen por mí. Saben lo que hice. Me sostienen entre tres, pero no me resisto, no hice nada malo. Solo tomé lo que me pertenece.
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