TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

Este blogfolio nació en 2008 para convocar la palabra escrita de las y los alumnos del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA de primer año del Profesorado en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina.

Trabajamos intensamente en clases presenciales articuladas con un aula virtual que denominamos, siguiendo a Galeano, Mar de fueguitos.

Allí nos encontramos a lo largo del año para compartir los procesos de lectura y de escritura de ficción. Como en toda cocina, hay rumores, aromas, sabores, texturas diferentes, gente que va y viene, prueba, decanta, da a probar a otro, pregunta, sazona, adoba, se deleita. Al final, se sirve la mesa.

Como cada año, publicamos los cuentos que cada estudiante escribió como actividad de cierre del taller para compartir con quien quiera leernos y darnos su parecer. Hemos trabajado explorando el género narrativo, buceando en las múltiples dimensiones de la palabra. Para ello, la literatura será siempre ese espacio abierto que invita a ser transitado.

Hemos ido incorporando, además y entre otras muchas experiencias de escritura creativa, el concepto de intervención performativa sobre textos y de patchwriting.

El equipo de cátedra está conformado por Jesica Mariotta, Natalia Mana y Mauro Guzmán, quienes le ponen intensidad amorosa al trabajo del día a día, construyendo un hermoso vínculo con las y los estudiantes.

Beatriz Vottero - coordinadora


Milagros Reboyras

El viaje final

 

Viernes 3am, viajamos cubiertos por una densa lluvia, sí, de esas lluvias que más bien son un torrencial. Nuestro colectivo se dirige a Brasil, ¿quién no se merece unas vacaciones?

Voy en compañía de mi gran familia. ¡Ay! mi amada familia, mi niño Santiago de 6 años con esos ojos azules que le iluminan la cara, ese azul como el océano y ¿su pelo?, su pelo deslumbrante de color rubio, junto a mi amada esposa Beatriz de 33 años, ama de casa y yo me presento: Pablo de 36 años, de profesión policía. La lluvia sigue como si fuera el fin del mundo, los pasajeros se empiezan a desesperar, entran en pánico ya que el conductor no logra ver, por ende no logra controlar el colectivo, se escuchan rayos y fuertes truenos, la noche se vistió de negro.

Los pasajeros de atrás son Silvia, mi vecina, y su hijo Manuel, un niño tan rubio y de ojos azules como mi hijo Santi, en el vecindario comentan que parecen mellizos. Manuel empieza a llorar desesperadamente y no logran calmarlo.

Cada vez más fuerte sopla el viento, siento cómo el colectivo va de un lado para el otro, ¡es el fin! pienso, todo el bus en pánico, las carreteras se inundan de grandes charcos de agua realmente parece el fin del mundo.

Saco mi arma de dentro de mi mochila, los pasajeros se empiezan a alborotar, corren de un lado a otro, el pánico y la adrenalina se pueden sentir. Santiago abraza a Manuel para consolarlo. Pienso y pienso y mi cabeza va a mil por horas, prefiero morir por un disparo a morir en un accidente tan fatal. Entre gritos y desesperación, sí, lo que creen, le disparo primero a mi esposa Beatriz y luego al niño, justo cuando el arma está en mi cabeza el colectivo se voltea.

Amanezco en un hospital, me encuentro bien dentro de todo, cuando de repente miro a mí alrededor y veo al doctor y a su izquierda un niño rubio de ojos azules. 

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