Siempre fue una persona
solitaria, desde pequeño se aislaba. Todo era insignificante para él, criado en
un mundo vacío, sin pretensiones, sin sueños, todo demasiado rígido. La vida
nada le prometía.
Su infancia fue muy dura, así
lo describían las personas allegadas a la familia del joven. Sufrió un enorme
rechazo desde pequeño. Al niño se lo vinculaba con una maldición que perduraría
toda la vida. Sin embargo, nunca hubo indicios de la misma. Él decidió alejarse.
Se
instaló en una pequeña casa a las afuera
de la ciudad de Antioka, allí vivía Taleb. Se pasaba todo el día recostado,
estaba sucio, sudado y poseía un aspecto poco agradable. Nunca recibía visitas,
tampoco salía ni siquiera a comprar. Pues Taleb era tan ermitaño, que consumía
sólo las verduras que provenían de su quinta, la que por lo cierto tampoco estaba bien cuidada, escaseaba la verdura y
los yuyos parecían grandes matorrales. Era inexplicable como él, con su extrema
flacura podía atravesarlos. Se podían apreciar sus grandes ojeras, sus largos
dedos y aquellos pómulos sobresalientes.
En la ciudad
mientras tanto, se hablaba mucho de aquel joven. Rondaban varios mitos sobre
él. Se sostenía que estaba así debido al abandono de su familia, a una adicción
o a su fuerte carácter de golpeador. Nada era cierto, estaba solo porque le
gustaba, acaso ¿la gente no podía entender eso? Durante mucho tiempo fue objeto
de burla, a los niños se los asustaba con Taleb, los adolescentes iban hasta su
casa para reírse y los padres les rogaban a sus hijas que no fueran hacia esa
parte de la ciudad, ya que insinuaban la peligrosidad de aquel hombre.
Todo esto le
comenzó a afectar, su mente se perturbó. Se sentía acorralado por sombras que
deambulaban por la casa, voces que se burlaban, y grandes ojos amarrillos que
no dejaban de mirarlo todo el tiempo.
Taleb
comenzó a comportarse de manera violenta. Pasaba días sin comer y cuando se
sentía frustrado se autoflagelaba. Se sentía vacío, triste y solo. Todo culpa
de aquellas personas sin alma que disfrutaban de su dolor, de su apariencia, de
su soledad.
Las voces no lo dejaban tranquilo.
“Taleb, debes vengarte, sé fuerte”. Le decían. “Si no lo haces nunca serás
nadie, estás a tiempo”. “Dale Taleb, dale”. Fuertes gritos salían de la pequeña
casa. Sentía su cuerpo invadido por una extraña presencia que lo
dominaba. No podía controlarlo, era inevitable. Ahora sí era un monstruo. Miles
de pensamientos perversos por segundo rondaban en su cabeza. Una risa malévola
adornaba su cara. Sus ojos parecían desorbitados, llenos de odio, de ira, de
rencor.
Pensaba en la venganza, en la humillación, en la muerte
de aquellas personas. Se transformaba cada vez más y más. Las sombras lo
consumían en un poderoso ardor, en un perverso fuego. Una bestia, sí, una
temible e implacable bestia.
Nunca volvió a ser lo que
era. Después del brutal golpe, ni la viva imagen de aquel joven solitario
queda. Se lo trago la tierra junto a las cenizas de miles de almas.
4 comentarios:
El cuento lleva una línea temporal lenta. Un hecho desata otro hecho. La conversión de este hombre en bestia, su venganza, es exclusiva culpa de la gente de la ciudad que lo molestaba hasta el cansancio.
Provoca cierta intriga pensar cómo reaccionará el personaje principal, Taleb, ante la burla y el desprecio.
El narrador es omnisciente, no se relaciona con la historia. Particularmente creo que fue la mejor elección de narrador, para contarlo y saberlo todo no solo un punto de vista como testigo, ni lo que vive como protagonista.
Es un cuento interesante, te introduce a la historia de una manera particular y atractiva,despierta sensaciones de angustia por momentos, el no entender porqué existe gente como la de la ciudad de Antioka. También nacen sensaciones de miedo, el pensar en una bestia que busca su venganza.
El final es de una manera anticipado:
" Las voces no lo dejaban tranquilo. “Taleb, debes vengarte, sé fuerte”. Le decían. “Si no lo haces nunca serás nadie, estás a tiempo”. “Dale Taleb, dale”. Fuertes gritos salían de la pequeña casa."
Anticipa qué puede llegar a suceder.
Los hechos están muy ordenados, como es la forma de escribir que te identifica, Eve. ¡Hermoso cuento, felicitaciones!
Buen relato, Evelyn. Quizás pueda encuadrarse más en el género de lo maravilloso que de lo fantástico tal como lo concebía Cortázar, en tanto se asemeja a un relato mítico y es imposible no pensar/sentir la carga simbólica que sugiere. De todos modos, esta es sólo una observación, ya que muchas veces es difícil establecer los bordes entre una clasificación y otra (por lo demás, todas las clasificaciones, por lo menos en literatura, resultan forzadas). Te lo señalo sólo para que puedas proyectarte hacia lecturas posibles, sabiendo que el texto no sólo nunca es unívoco, sino que despliega innumerables sentidos en cada lectura.
El final, en cambio, sí lo acerca a lo fantástico porque refiere a un golpe que el protagonista habría sufrido, y allí se abren nuevas interpretaciones: ¿es un "golpe" moral, metáfora del desprecio al que está sometido? ¿o se trata de un golpe físico que lo dejó en un posible estado de inconciencia, y de allí su auto-percepción de lo monstruoso?
En relación a las secuencias, que son lineales como te observa Flor (y eso también es propio del relato maravilloso), fijate que en el penúltimo párrafo "las voces no lo dejaban tranquilo" remite en el referenciamiento pronominal del texto a "aquellas personas" (del párrafo anterior), como si obrara de sinécdoque (que es una figura retórica que expresa la parte por el todo). Sin embargo, tu intención es bien distinta porque allí querés marcar un salto, un desfasaje, un cambio; entonces habría que decir: "Pero otras voces no lo dejaban tranquilo... provenían del interior de la casa... (o algo parecido), ¿se comprende?
Disfruté tu relato, y también el comentario de Flor.
Evelyn, tal como les dije a Dani y a Sofi, acá te dejo la primera devolución que te hice sobre tu cuento apenas me fue entregado.
Me gustó mucho tu cuento, me pareció muy bueno, muy bien contado, te felicito. Tus descripciones son precisas para presentar a un personaje que desde la mirada de un narrador omnisciente es un “ermitaño”, un solitario por elección al que todo el pueblo denigra y humilla. Trabajaste con el tema del bien y del mal y de la transformación o metamorfosis que sufre ese personaje a raíz de su sufrimiento.
Por ahora, aquí van algunas preguntas que fueron surgiendo a medida que leía tu cuento.
Espero nos sean útiles a la hora de releer tu relato y podamos ir encontrando las respuestas:
•¿Por qué un narrador en tercera persona y no uno en primera o testigo? Te sugiero cambiar en algunos momentos el narrador y jugar con cada uno de ellos para observar qué sucede en el relato.
•¿Quién es Taleb? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué es así y por qué sufre de ese modo todo aquello que la gente le dice? Te sugiero escribir la biografía de Taleb para conocer en profundidad la historia de vida del personaje.
•¿Por qué se hablaba tanto de Taleb en el pueblo?
•¿Por qué se da la transformación del protagonista? ¿Qué representan las sombras? Sugiero trabajar en profundidad, utilizando mayores descripciones en el momento en que se da la transformación para que resulte verosímil en el relato y se acreciente el clima de misterio. La metamorfosis es el tema clave de tu cuento, por eso el narrador debe enfocarse allí.
•Te sugiero revisar el relato pensándolo como un cuento popular en donde los personajes presentan ciertas características que han recibido por herencia o por tradición; o bien también por maldiciones que perduran en el tiempo. Podés trabajar con el desdoblamiento de la personalidad, con la superposición del pasado con el presente, el delirio, las supersticiones y creencias populares (tener presente alguno de los personajes del folklore literario como el hombre lobo).
Es importante que se den pistas al lector pero que a la vez podamos intrigarlo, hacerlo pensar, enojarse, desafiarlo a buscar más allá de la superficie del texto.
Las ivtito a responder o sugerir otros comentarios, un beso grande!
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