Un día de mucha tormenta caminaba por la
calle, que tomaba siempre para dirigirme hacia mi casa, después del colegio.
Fue ahí cuando comencé a sentir un olor muy nauseabundo. Un aroma neutro, desagradable,
espeso, denso, ridículo, indiferente, frío, que provenía de algo, pero no sabía de qué podría ser.
Me entraron a surgir muchas dudas respecto
a este tema y diversas ideas se acercaban hacia mí. Una de ellas era averiguar
de dónde provenía esa peste, otra fue la de contarles a mi familia o ir a
hablar con el municipio para ver si contaban con algunas respuestas; y muchas
otras más. Pero finalmente me decidí a averiguar sobre el tema y creo que ese
fue mi gran error.
Me dirigí hacia esa sospecha que me tenía
intranquilo, me hacía imaginar cosas, que a lo mejor ni existían, todo esto me
hizo pensar cualquier cosa, me forjó a tener sueños absurdos.
A medida que iba caminando el olor se volvía
más fuerte, más intolerante; desde lejos se podía observar una casa extraña, antigua,
bella, enorme, abandonada, que costaba mucho describirla, ya que aún me
faltaban pasos para para llegar. Pero este extraño aroma no me lo permitía y
siempre me pasaba lo mismo. Alcancé a imaginar una casa abandonada, me moría de
la intriga por saber que pasaba allí, pero no me animé a seguir, ya que culpa
de este imperfecto olor me sentí descompuesto por varios días. Volví a retomar
el camino de regreso a casa con mucho miedo, sin olvidar ese lugar.
En el instante que llegué, mi madre me
pregunto cómo me había ido.
-
Bien
–respondí con muchos nervios- igual quiero descansar, tuve un día muy agotador,
le dije.
Fue ahí cuando me
entraron a surgir dudas, si debía contarle o no, ya que confiaba mucho en ella.
No le llamé la atención, me dirigí hacia la habitación, coloqué todos mis
libros en el suelo y me recosté en mi cama.
Esa noche fue
sorprendente, sentí mucho miedo y mis nervios no me dejaban en paz, estaba
intranquilo. Buscaba salir de ese sueño horroroso, de esa gran pesadilla; hasta
el día de hoy me sigo preguntando si realmente sucedió o sólo fue producto de
mi propia imaginación.
Todo comenzó en el
momento en que cerré mis ojos, empecé a sentir ese olor desagradable y algo que
me empujaba hacia ese lugar. Se escuchaban aullidos, gritos, llantos, lamentos,
rugidos; todo lo que te puedas imaginar. Observaba desesperadamente para todos
lados, sin encontrar una salida.
Este gran miedo me llevó
a gritar bien fuerte, fue ahí donde mis padres despertaron del susto rápidamente
al escuchar lo sucedido.
Mi mamá temía por el
solo hecho de verme mal a mí; ella me serenó, se dirigió hacia la cocina para alcanzarme
un vaso de agua y finalmente seguí durmiendo.
Al siguiente día, la
vieja me esperó con el desayuno sobre la mesa, me preguntaba si había realizado
todas mis tareas e inmediatamente formuló un interrogante por esa pesadilla que
había tenido. Tuve la intención de contarle, pero una energía muy superior a mí
me transmitía que no debía hacerlo. Los malditos nervios volvieron hacia mí,
fue ahí donde empaqué mis cosas y le respondí a la vieja que debía partir
porque se me hacía demasiado tarde para ir a clases, le agradecí por el
delicioso desayuno que había preparado, le di un beso y un abrazo bien fuerte
como siempre, y me fui.
Cuando llegué al
instituto me metí al aula, de la misma manera que lo hago todos los días,
saludé a mi profesora y tomé asiento al lado de mis mejores compañeros. No
llegué a prestar atención en toda la clase, eran inmensas las ansias que tenía
al querer contarle, todo lo sucedido, a mis compinches.
Eduardo, una de mis
amistades, se atrevió a preguntarme qué era lo que me pasaba, porque me notaba
muy raro. Fue ahí cuando decidí contarle todo lo que realmente estaba pasando
desde el comienzo hasta lo sucedido. Al cumplir con esta charla, observé sus
caras, estaban todos muy asustados, pero alcanzamos a tomar una decisión:
iríamos a ver qué era lo que estaba
pasando en ese lugar.
Desde ese momento me
sentí más tranquilo, sabía que debía contárselo a un amigo o alguien que no sea
de la familia, y lo logré.
El horario de clases
terminó, debíamos retomar el camino a casa, pero ninguno estuvo de acuerdo, fue
ahí cuando tomamos la decisión de mentirle a nuestros padres, diciéndoles que
nos juntábamos en la casa de una compañera para realizar un trabajo muy importante
de acuerdo a lo que habíamos visto en clase ese mismo día.
Corrimos hacia ese
lugar en donde el olor predominaba, era insoportable, era imposible seguir
caminando, es por eso que tomamos unas máscaras que yo guardaba en mi mochila y
seguimos adelante. De pronto una oscuridad muy profunda nos atrapó, intentamos
escapar, gritar, estábamos muy asustados y no encontrábamos una sola salida. Sólo
se escuchaban cosas extrañas. Se alcanzaban a ver espíritus que deambulaban de
un lado hacia el otro, y de lejos no
perdimos de vista a la señora que levantaba las mesas, heladeras y camas con
las manos sin forzar su propio cuerpo, parecía poseída. Finalmente se nos apreció una luz blanca que
llegó a encandilarnos pero valió la pena, ya que fue la señal de una nueva
salida.
Al salir de la casa,
completamente asustados, giramos media vuelta para poder observar todo lo que
había pasado y la misma desapareció. Al mismo tiempo aparece una cruz con rosas
de un color rojo pasión, que hasta el día de hoy nadie pudo entender su propio
significado.
4 comentarios:
Moni, después de leer tu cuento, este es el análisis que realicé:
-Perspectiva temporal: el relato se narra desde el tiempo pasado como explicación de un evento inexplicable que cierra el cuento. Hay proyecciones hacia el futuro, en realidad, planteadas como rutinas o hábitos establecidos previamente. Hay una actualización en tiempo presente que hace que el relato adquiera verosimilitud. El relato va y viene en el tiempo con una intención explicativa del suceso fantástico. El marco temporal en pasado es el continente de las acciones principales. Hay relato de diálogos que provocan en el lector la suspensión del tiempo, una pausa en el devenir de las acciones narradas. Sobre el final, el tiempo presente corta la atmósfera del cuento de golpe, sin dar lugar a interpretaciones libres, (como por ejemplo cuando se plantea la ida a la casa embrujada).
-Perspectiva del narrador: el narrador es en primera persona protagonista, masculino. Mónica logró un muy buen resultado con la elección del narrador, por lo que no lo modificaría. Este logro se observa cuando el narrador oscila entre un nivel discursivo cordial y cuidadoso, con otro más cotidiano y coloquial (madre/vieja). Por momentos se torna inclusivo (de la primera persona singular pasa a la primera persona plural).
-Este narrador hace hincapié en el olor como elemento transversal del relato, pero la continuidad se sostiene débil hasta el final. Ese elemento se pierde ante la aparición de la cruz. La escena de la casa remite a la intertextualidad con films fantásticos o de terror (espíritus/luz blanca). La adjetivación colabora con la construcción de las imágenes.
-Respecto al título, considero que es literal y anticipa el final, es predictivo pero intrigante y genera cierta perspectiva de suspenso, resuelta en el transcurso del relato.
Un buen relato que -además de fantástico- nos introduce en el género del terror. El excelente comentario y análisis de Sofía me exime de agregar mucho más. Coincido en que el leit motiv del olor nauseabundo se desdibuja un poco hacia el final, y que podrías -quizás- recuperarlo en alguna asociación con la cruz, que al darle título al cuento oficia como elemento que abre y cierra, a modo de círculo donde el lector quedará atrapado para que saque sus propias conclusiones y encuentre él mismo una salida. Por eso, quizás te convenga asimismo (y creo interpretar a Sofi) que las escenas dentro de la "casa" no sean tan explícitas, ya que espíritus, levitaciones y luz blanca son lugares comunes en la filmografía del terror que no siempre logran un efecto de verosimilitud. Probá dejarle a lector la tarea de darle sentido a imágenes menos explícitas y más sugestivas.
Un buen cuento suele ser la ecuación entre un argumento original y la protagónica intervención del lector. No hace falta mucho más.
Felicito a ambas (escritora y comentadora) por sus trabajos.
Moni, tu cuento me pareció muy interesante. Desde el comienzo generás el clima lógico de misterio y terror que necesitás luego para contar el hecho central de tu relato: el hecho fantástico.
Las descripciones que creaste, tanto para mostrarnos el ambiente en donde se desenvuelven las acciones, como para narrar tu hecho fantástico: “el olor nauseabundo” estuvieron muy bien logradas porque permiten al lector “vivir las impresiones/sensaciones que va experimentando tu protagonista.
Creo que “La Cruz” es un verdadero cuento fantástico, debido a que tu personaje central, una persona común, vive una situación que lo desestabiliza, lo hace sentirse extraño y lo hace dudar de si mismo y de su cordura.
“Esa noche fue sorprendente, sentí mucho miedo y mis nervios no me dejaban en paz, estaba intranquilo. Buscaba salir de ese sueño horroroso, de esa gran pesadilla; hasta el día de hoy me sigo preguntando si realmente sucedió o sólo fue producto de mi propia imaginación”.
Todos los personajes de la historia se ven envueltos en la paranoia del protagonista, tal es así que lo acompañan a develar el misterio; misterio que no será resuelto en la historia y hará crecer la tensión de la trama.
Muy bien elegido el narrador protagonista, esto te permitió generar aún más intriga. Por otra parte muy bien resuelto el descenlace porque deja al lector carente de certezas, a la deriva como tu protagonista.
¡A seguir escribiendo, felicitaciones!
Las ivtito a seguir haciendo comentarios o preguntas sobre el cuento de Moni, un beso grande!
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