TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

Este blogfolio nació en 2008 para convocar la palabra escrita de las y los alumnos del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA de primer año del Profesorado en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina.

Trabajamos intensamente en clases presenciales articuladas con un aula virtual que denominamos, siguiendo a Galeano, Mar de fueguitos.

Allí nos encontramos a lo largo del año para compartir los procesos de lectura y de escritura de ficción. Como en toda cocina, hay rumores, aromas, sabores, texturas diferentes, gente que va y viene, prueba, decanta, da a probar a otro, pregunta, sazona, adoba, se deleita. Al final, se sirve la mesa.

Como cada año, publicamos los cuentos que cada estudiante escribió como actividad de cierre del taller para compartir con quien quiera leernos y darnos su parecer. Hemos trabajado explorando el género narrativo, buceando en las múltiples dimensiones de la palabra. Para ello, la literatura será siempre ese espacio abierto que invita a ser transitado.

Hemos ido incorporando, además y entre otras muchas experiencias de escritura creativa, el concepto de intervención performativa sobre textos y de patchwriting.

El equipo de cátedra está conformado por Jesica Mariotta, Natalia Mana y Mauro Guzmán, quienes le ponen intensidad amorosa al trabajo del día a día, construyendo un hermoso vínculo con las y los estudiantes.

Beatriz Vottero - coordinadora


EL NIÑO por Jimena Ocampo


Se despertó una mañana agobiada de la rutina. Tocó a su costado, su hijo no estaba. Pensó que se habría despertado antes, era normal en estos días, pues se quedaba hasta tarde estudiando para los parciales.
Se durmió de nuevo, no más de 20 minutos ya que le sorprendía el sospechoso silencio que había en la casa. Se levantó, se lavó la cara, se cepilló los dientes, se vistió y bajó a la planta baja, en donde esperaba ver a Gabriel en pañales viendo la tele, pero no fue así. Un fuerte calor le recorrió todo el cuerpo.  Lo buscó en cada uno de los dormitorios, en el baño, en la cocina y en el patio, pero no estaba. Comenzó a desesperarse, recorrió toda la cuadra, pero nada.
La vecina, que la vio preocupada le preguntó:
-         ¿Qué pasa, Nati?
-         Se me perdió el Gabi.
-         ¿El quién?...
Regresó a la casa y notó algo que la preocupó aún más. No estaban sus juguetes. Buscó por todos los rincones sin encontrar ni uno sólo. La desesperación aumentaba. Pronto volvió al patio, con la esperanza de que estuviera escondido en algún lugar. Al salir se dio cuenta que la ropa que había tendido la noche anterior tampoco estaba. Empezaron a correr sus lágrimas por el rostro. Entró nuevamente y llamó por teléfono a su mamá. Con voz entrecortada por el llanto logró decir:
-         ¡El Gabi no está!
-         ¿Qué pasa?
-         ¡Lo busqué por todos lados pero no está!
-         ¿A quién?
-         ¡Al Gabi!
-         ¿Hija estás dormida?
-         ¡No ma! ¡Te estoy diciendo que el Gaby no está!
-         No sé de qué me hablás hija…
-         ¡Ma! ¡Del Gabi!, ¡Mi hijo!
-         Natalia vos no tenés hijos. ¿Estás tomando algo?...
Se le cae el teléfono de las manos.
Tiene que ser un sueño, estoy soñando y necesito despertarme. Dios ayudame a despertarme, por favor, ayudame Dios mio! Ay no, no es un sueño, qué hago, Dios, ¡qué hago! Ya sé voy a llamar al Sebastián, y si se lo llevó le meto una denuncia...
-         ¡Sebastián! ¿Vos te llevaste al Gabi?
-         ¿Quién habla?
-         La Natalia, ¿Te lo llevaste o no?
-         Disculpame, estás equivocada.
-         ¡No! ¿Hablo con Sebastián Muñoz?
-         Si pe…
-         ¿Te llevaste al Gabi?
-         Pero estás equivocada, no sé quién sos…
-         Natalia Bruno
-         No te conozco, discúlpame.
¡Qué está pasando Dios mío, tiene que ser una broma, ayudame!
Empezaba a sospechar de su salud mental y en que quizás, nunca había tenido un hijo, pero esto no podía ser cierto.
 Buscó en su cartera la billetera, en donde guardaba los documentos de Gabriel. La abrió pero allí no había nada.
No estaba él, no estaban sus fotos ni portarretratos, no estaban sus juguetes, no estaba su ropa, no estaban sus documentos. Nadie lo conocía.

4 comentarios:

Florencia Andrighetti dijo...

El cuento es fabuloso. La historia que se desata es inexplicable, te deja con ganas de más. Cómo explicar que después de tener un hijo, un día él desaparezca, y no solo él, sino sus cosas, que nadie lo conozca, que nunca haya existido. Pero, ¿cómo es que Natalia tenía el número del supuesto padre? Esos indicios inexplicables son los que hacen el cuento absolutamente fantástico.
Todo ocurre en un momento, una mañana. La línea temporal es rápida, un solo hecho que desatan las acciones de la protagonista.
El narrador es omnisciente, pero en ocasiones se traslada a la primera persona, la protagonista, que expresa su desesperación en sus pensamientos. Este cambio de narrador ayuda al lector a introducirse en la historia y hacerla real dentro de uno mismo.
Nacen sensaciones de miedo por desear que la protagonista encuentre a su hijo y a la vez guía al lector para que éste la juzgue, ¿está loca?, ¿está teniendo un sueño? ¿realmente su hijo desapareció? ¿nunca lo tuvo? Son las preguntas que surgen al recorrer el cuento.
El final es inesperado desde mi punto de vista. Es de una manera un final abierto, no termina de contar qué sucedió esa mañana, no explica qué ocurrió con Natalia, con su hijo, con la gente que la rodeaba. Deja al lector pensando qué pudo haber pasado para que forme el final de la manera que se le ocurra.
Muy interesante y la verdad, Jime, me dejó con ganas de más.¡Felicitaciones!

Profe Beatriz dijo...

Excelente el cuento y excelente el comentario de Florencia. Agrego simplemente que el estilo directo de los diálogos telefónicos y del propio monólogo de Natalia le da al relato una tensión dramática muy potente, anclada además en el registro vocal marcado por una variante popular que es el uso de los nombres propios con articulo. Ello nos pone frente a (y dentro de) una escena teatral: asistimos a la desesperación de la protagonista (que no es lo mismo que "nos cuentan sobre la desesperación de..."). Como lectora, esperé que en la billetera apareciera la foto, una foto de un niño: el Gaby, o quién sabe... Al no haber nada, la figura de Natalia se convirtió de golpe en un pozo profundo de dolor, de desmesura, y eso me lleva -necesariamente y como a Florencia- a construir el "otro" relato, el que no se cuenta pero que inevitablemente sostiene la escena que tenemos delante.
Felicitaciones Jime. Gran narradora.

Euge dijo...

Jime, tu cuento me gustó muchísimo. Lograste, cuestión que no resulta nada fácil, que toda la tensión del relato crezca en relación a la desesperación de tu protagonista, lo cual aparece como el hecho fantástico central.

Pocas descripciones, pero precisas, hacen que la atención del lector se dirija hacia las acciones desesperadas que realiza tu protagonista. Acciones que hacen que la trama de tu relato se acelere y crezca en tensión; acciones que acompañan la intensidad del dolor y la sensación de perder la razón que siente tu protagonista:

Tiene que ser un sueño, estoy soñando y necesito despertarme. Dios ayúdame a despertarme, por favor, ayúdame Dios mío! Ay no, no es un sueño, qué hago, Dios, ¡qué hago!

Por último la elección de una narrador en primera persona protagonista, me parace un gran acierto debido a que permite darle un perspectiva de mayor dramatismo a los hechos narrados.
¡Felicitaciones y seguí escribiendo!

Euge dijo...

Las ivtito a seguir haciendo comentarios o preguntas sobre el cuento de Jime, un beso grande!