TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

Este blogfolio nació en 2008 para convocar la palabra escrita de las y los alumnos del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA de primer año del Profesorado en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina.

Trabajamos intensamente en clases presenciales articuladas con un aula virtual que denominamos, siguiendo a Galeano, Mar de fueguitos.

Allí nos encontramos a lo largo del año para compartir los procesos de lectura y de escritura de ficción. Como en toda cocina, hay rumores, aromas, sabores, texturas diferentes, gente que va y viene, prueba, decanta, da a probar a otro, pregunta, sazona, adoba, se deleita. Al final, se sirve la mesa.

Como cada año, publicamos los cuentos que cada estudiante escribió como actividad de cierre del taller para compartir con quien quiera leernos y darnos su parecer. Hemos trabajado explorando el género narrativo, buceando en las múltiples dimensiones de la palabra. Para ello, la literatura será siempre ese espacio abierto que invita a ser transitado.

Hemos ido incorporando, además y entre otras muchas experiencias de escritura creativa, el concepto de intervención performativa sobre textos y de patchwriting.

El equipo de cátedra está conformado por Jesica Mariotta, Natalia Mana y Mauro Guzmán, quienes le ponen intensidad amorosa al trabajo del día a día, construyendo un hermoso vínculo con las y los estudiantes.

Beatriz Vottero - coordinadora


El traje estructural por Federico Balderramos

Yo ya había terminado de cumplir casi todas las metas de mi vida con estos 63 años
Me recibí como profesor de legua, fui jefe de los bomberos de mi queridísima ciudad y publique un libro llamado “Alas de papel” que me hizo ganar muchos premios y fue uno de los libros más vendidos durante la década del 2040.
Me case con Rosa que fue mi novia desde el día que nos conocimos en la universidad. Tengo 3 fabulosos hijos. Uno es ingeniero agrónomo (Manuel), otro es medico (Luciano) y mi hermosa hija Alfonsina, que fue la primera en darme un nieto, es abogada.
Siempre soñé con tener una familia perfecta, y la tuve gracias a todo el empeño que puse y la ayuda incondicional de mis viejos y de mis amigos.
Un día me levante a la mañana y mi queridísima Rosa me sebo unos mates con bizcochitos de grasas. Ella con sus 64 años seguía siendo la mujer mas linda del mundo. Yo siempre se lo dije y ella se reía y se sonrojaba, Mientras me estaba pasando los primeros mates. Entonces ella me pregunto:
-Fede, Te acordas que día es hoy
Yo en mi total ignorancia le dije:
-no… ¿que día es hoy?
-Hoy es 2 de junio amor, te acordas ¿que se celebra hoy?
- si, hoy se celebra el día del bombero amor.
Ahh, el día del bombero que lindo día que es ese. Siempre hay asado y guitarreada en el cuartel. Lo mejor de lo mejor con todos los colegas y compañeros bomberos de la regional. Hace fácil 3 años que no voy al cuartel y hoy, no sé por qué, me dan ganas de ir a visitar a los muchachos para ver cómo anda la cosa por allá y compartir un delicioso asado con ellos.
Hice toda mi rutina cotidiana y cuando termine esperé que se hiciera las 8 para irme a los bomberos a festejar con los colegas. Me di una fuerte ducha con agua bien calentita, me puse las mejores pilchas que tengo y empecé a calentar el auto. El auto que tenia era un Percha modelo 2045 de color bordo, hacia mucho que no lo usaba y hoy lo puse a andar. Me subí al auto y me fui al cuartel.
Cuando llegue era una cosa que no lo podía creer. El cuartel estaba el doble de grande que la última vez. Tenía 6 pisos y una torre de guardia que, fácil, llegaba a los 8 metros de altura. Seguí por la entrada y me encontré con los oficiales Ceballos y Peretti que estaban contentos de verme, me abrazaron y me acompañaron hasta el casino. Cuando miro el casino estaba el triple de grande tenia hornos más modernos, tres heladeras grandes y un televisor mega digital de 50 pulgadas. Pero lo que más me sorprendió fue la presencia de mujeres bomberas en el cuartel. Yo siempre quise que también las mujeres fueran bomberas pero la federación no lo permitía, pero ahora veo que se cumplió otras de mis deseos.
Después de haber comido un rico asado el Comisario Hidalgo, otro amigo mío que también estaba retirado, me llevo al galpón a ver las unidades. Por dios nunca había vistos tantas unidades nuevas. Eran como 63, grandes y todas 0 km. Me subí a una de ellas y me sentía como si estuviera en un avión. El equipo era muy sofisticado, tenia aparatos para regular la potencia de la salida de espuma (en los casos de incendios de hidrocarburos), una capacidad de por lo menos de 50.000 litros de agua, una escalera de 20 metros de altura que tenia conexión al tanque de agua para atacar el fuego desde la altura y herramientas pequeñas que las utilizaban para cortar todo tipo de material, como el hierro, el vidrio, etc. En cuanto a las ambulancias eran más grandes que la última vez. Encontré equipos de electro choques, para los casos de ataques cardiacos, tablas rígidas de madera que soportaban un peso aproximado de 250 kilos y una sirena que era estrepitosa pero no se escuchaba adentro de la ambulancia.
Al bajarme de la ambulancia le pregunte a Mayco en donde estaba la vestimenta. El me dijo que estaba en el mismo lugar que antes. Pero que estaba el triple de grande y separada por la mitad (Por el tema de que había mujeres en el cuartel). Me llevo hasta allí y era una cosa de no creer. Todo estaba prolijo y ordenado. Los trajes estructurales estaban hechos una pinturita. El color de los trajes había cambiado mucho, en mis tiempos los trajes eran de color negro con rayas fluorescentes y botas negras, ahora los trajes eran de color amarillo con rayas rojas y botas de color blanco. Me acerque a una de las gavetas y vi muchas particularidades que el traje antes no tenía. Ejemplo, el traje tenía regulador de temperatura y estaba bien acolchonado en la espalda. En los pantalones tenía unas almohadillas pequeñas en la parte del trasero y en las rodillas para mayor comodidad y en los cascos tenía un hermoso cubre nuca y una almohada arriba para que la cabeza no estuviera tan apretada y no se callera con facilidad.
Cuando había terminado de observar uno de los trajes de los bomberos el oficial Mansilla se acerco a mí, me dio un gran abrazo y me dijo que tenía una sorpresa para mí. Me llevo al fondo de las vestimentas y me mostro las gavetas viejas, aun las conservaban tal cual estaban en mis años de aspirantes. La abrí y me encontré con mi viejo traje. Se me escapo una lagrima de alegría por volver a ver ese traje que tanto lo use cuando era joven, cada rotura de ese traje tiene una historia y a pesar de que este todo cuarteado seguía siendo un tesoro para mí. En ese instante se me cruzo por la cabeza ponérmelo para ver si me seguía entrando y lo hice. Me saque mis zapatos marrones, mis pantalones claros, mi camisa y la tire hacia el fondo de la gaveta como siempre lo hacía. Me puse las botas, subí el pantalón, acomode las tiras, me coloqué el chaquetón y a lo ultimo me puse el casco en la cabeza. Me ti mi mano en el bolsillo derecho del chaquetón y me encontré con la foto que tenia de mi tío Manuel Alejandro cuando tenía 25 años. Esa foto era la preferida de la abuela y yo le había hecho una copia para ponerla en la gaveta. Según mi viejo yo era igual a mi tío. Siempre pensaba en los demás y me preocupándome por el bien de todos.
En ese mismo instante que me puse todo el traje sentí una vibración en mí que hacía que todo mi cuerpo se moviera. De repente vi que mis manos arrugadas y manchadas se transformaban en manos lisas. En las muñecas aparecían varias pulseras de distintos colores, como las que yo usaba cuando tenía 18 años. En mi cara sentía los cachetes bien firmes y empecé a notar que en mi boca aparecían todos los dientes que me faltaban. Mi pelo ya no era mas de color blanco sino de color castaño tirando a rubio y percibí un cambio en mi voz. Cuando habían culminado todos esos sucesos de cambios repentinos vi que los vestuarios estaban igual a cuando yo era bombero.
En ese mismo instante escucho una voz que decía.
-Balderramos. Súbase a la 62 que hay un 03 en calle Tucumán al 1.600.
Esa voz la reconocí, era la voz del oficial Matías Salcedo. Ese fue, para mí, uno de los mejores oficiales que tuvo el cuartel.
Me repitió en voz alta:
-Balderramos súbase a la 62 ahora
Sin pensarlo, Salí corriendo hasta la 62. Cuando me subí vi a varios compañeros como a Ceballos, Peretti y Ávila que me preguntaron si estaba nervioso. Yo les respondí que no. Entonces se acerca el oficial salcedo y nos dice a todos:
-Muchachos es su primera vez así que no se pongan nervioso y no hagan cagadas eh!
Yo les respondí a salcedo
-Es la primera, pero no la ultima mi oficial.
Yo no estaba nervioso. Solo pensaba en el tiempo; en lo que él hace de nosotros.
Así que salió la 62 a toda marcha con esa estrepitosa sirena a luchar contra esas llamas que fueron las primeras que combatir en mi larga y hermosa carrera como bombero.

7 comentarios:

Eugenia dijo...

Me enacantó tu cuento Fede, muy original la historia, seguí escribiendo!!! (Soy Eugenia)

Anónimo dijo...

FEDE MUY TUYO EL CUENTO, ES TU HISTORIA Y TUS SUEÑOS SE VEN EN ÉL...FELICITACIONES, NAYLA

Anónimo dijo...

hayyyy re lindooo fedeeeee maruu

Jési dijo...

Querido Fede, paso para desearte muy ¡¡Feliz día!!, prontito leo tu cuento. Saluditos

Gina Lavini dijo...

Fede gusto mucho tu cuento fue raro, no me imagine el fina era un traje magico!!!!!!! Super!!! un beso

Marianella Giusiano dijo...

Fede: El uso de tus palabras fueron correctas. Utilizaste un lenguaje sencillo y adecuado.
El narrador en primera persona fue bien escogido, ya que el cuento es propio de ti y de esta manera se pueden sentir muy bien las emociones del narrador protagonista. Siento que es tu sueño plasmado en un cuento.
Esta contado en tiempo lineal, donde se van sucediendo los hechos casi predecible. Utilizaste mucho los tiempos verbales, yendo del presente al pasado.
Lo que podría criticar a este relato es el insistente uso de la palabra triplicó, o tres. Se repite más de una vez.
El título y la la frase: "donde esta la vestimenta",ya me adelantaron el final. Automáticamente asumí que él protagonista iba a volver en el tiempo a través del traje estructural.
Felicitaciones, me encanto!!!
Ojalá se cumpla tu cuento...

Beatriz dijo...

Hermoso tu relato, Fede. Una historia enternecedora que trabaja muy bien, como te señala Marianella, el vaivén entre el pasado y el presente, con un final de tono fantástico que amalgama en una sola escena toda una vida. Podrías pensar, sin embargo, en la posibilidad de incluir un episodio o una situación donde se presente un conflicto, ya que así como está narrada, resulta quizás demasiado idílica (si bien la "transformación" del viejo bombero bien podría ser el momento de mayor tensión narrativa).
¿Qué te parece la posibilidad de darle un final por knock out, como proponía Cortázar?, al estilo, por ejemplo, de: "Así que salió la 62 a toda marcha con esa estrepitosa sirena a luchar contra esas llamas que debían ser las primeras y fueron, trágicamente, las últimas". Creo que el juego de la edad del bombero viejo y el número de la autobomba dicen algo más, que no fue puesto al azar...
A pensar y a seguir escribiendo, que vale la pena. Tal vez lo que te cuenta Maru acerca de que a ella el final le resultó anticipado, te ayude a pensar en cómo jugar con las expectativas del lector, ya que -en definitiva- de eso se trata.
Los felicito a los dos.