TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA

Este blogfolio nació en 2008 para convocar la palabra escrita de las y los alumnos del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA de primer año del Profesorado en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina.

Trabajamos intensamente en clases presenciales articuladas con un aula virtual que denominamos, siguiendo a Galeano, Mar de fueguitos.

Allí nos encontramos a lo largo del año para compartir los procesos de lectura y de escritura de ficción. Como en toda cocina, hay rumores, aromas, sabores, texturas diferentes, gente que va y viene, prueba, decanta, da a probar a otro, pregunta, sazona, adoba, se deleita. Al final, se sirve la mesa.

Como cada año, publicamos los cuentos que cada estudiante escribió como actividad de cierre del taller para compartir con quien quiera leernos y darnos su parecer. Hemos trabajado explorando el género narrativo, buceando en las múltiples dimensiones de la palabra. Para ello, la literatura será siempre ese espacio abierto que invita a ser transitado.

Hemos ido incorporando, además y entre otras muchas experiencias de escritura creativa, el concepto de intervención performativa sobre textos y de patchwriting.

El equipo de cátedra está conformado por Jesica Mariotta, Natalia Mana y Mauro Guzmán, quienes le ponen intensidad amorosa al trabajo del día a día, construyendo un hermoso vínculo con las y los estudiantes.

Beatriz Vottero - coordinadora


Nuestro nudo por Cristian Cabrera

Melisa vive cansada, aturdida. Bajo su singular apariencia, detrás de su tez lívida y de sus gestos escuetos, se esconde un monstruo; una especie de ratón pestilente que lanza sórdidos ronquidos capaces de alejar toda posibilidad de bienestar de su cuerpo tensionado. Melisa siente que su mente no le pertenece, no puede controlarla.

Suelo pasar horas viéndola recostada sobre el sillón, sintiendo ese dolor que alguna vez fue mío. Veo detrás de sus lentes, que resaltan su angustia un poco más que sus ojos, y por momentos me veo. Siento a la bestia murmurando dentro de su cabeza como alguna vez lo hizo en la mía.

Anoche, mientras dormía a mi lado, pude ver el espantajo asomándose desde su oreja. Yo sé que no va a desaparecer si no desparece el nudo que enlaza nuestros pensamientos más infames, el verdadero causante de nuestras penas. Mientras tanto, ella pasa sus días sufriendo nerviosa, esperando como único consuelo ese momento a la noche, cuando el ratón despierta y sus músculos se relajan.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Cristian la verdad no entiendo tu cuento.

Anónimo dijo...

Leelo de vuelta.

Anónimo dijo...

hola hermano,,, apa las papas... de verdad interesante. no dejes de escribir, de escribir no dejes mano, yyyy no entendi jeje, na es broma. es broma que entendi (mas jeje)...
seba

Anónimo dijo...

muy raro pero no deja de ser interesante cris...me gusta porque sale de lo común...NAYLA

Jési dijo...

Cristian, una confesión horrorosa y suspicaz. Simplemente maravillosa. No hacen falta tantas palabras cuando lo que uno intenta contar es parte de la imaginación.¡¡Felicitaciones!!

Jési dijo...

¡¡Feliz día!!

Verónica Pitta dijo...

con mi mayor humildad:
-línea temporal: existe analepsis, ya que el autor toma su propia experiencia con el monstruo para narrar la historia.
el ritmo temporal es rápido y las acciones son pocas, pero abundan en detalles sobre las sensaciones de los personajes y mantienen la intriga en el lector hasta el final.
no quitaría nada. sólo agregaría más datos sobre el contexto en que se desarrolla la historia y sobre la experiencia personal del autor, para que el lector pueda comprender mejor lo que quiere contar.
-perspectiva del narrador: está en primera persona y me parece acertado. el autor es parte del relato y sabemos de él a través de lo que vive melisa.
invita al lector a imaginar que pasará con ellos más allá del final.perdura la intriga aún cuando nos cuenta el desenlace.

por verónica pitta.

Beatriz dijo...

Ya lo han dicho los primeros en comentar el cuento: sin duda se trata de un relato muy intrigante. Seguramente al concebirlo, Cristian, armaste en tu imaginación el rompecabezas del que sólo decidiste mostrarnos algunas piezas muy sugestivas, desafiándonos a diseñar las que faltan para completar y comprender por qué Melisa está/vive así, por qué agoniza durante el día y revive por las noches.
La pieza clave, sin embargo y desde mi lectura, es la del protagonista (jamás vino tan al caso la etimología: proto-agonista) que aparece como un narrador testigo, cuando en realidad es el actor principal de una grotesca tragedia.
En este sentido, me parece que no estamos frente a una mera analepsis cuando hace referencia a su pasado, sino de cara al propio monstruo capaz de pasar horas viendo a Melisa recostada en un sillón, sin disimular una grave y oscura satisfacción, despierto durante la noche a la espera de atestiguar el asomo del espantajo, regocijándose tal vez, sólo atento, sin pronunciar una palabra, sin un gesto de consuelo, sin un atisbo de humanidad, a pesar de que hable de "nuestras penas".
¿Qué infames pensamientos los anudan? ¿qué crimen, tal vez, qué recuerdo, qué cobardía, qué oscuro secreto es el causante de estas escenas que, como bien señala Verónica, se deslizan con una morosidad que logra detenerlas como si nada ocurriera, salvo cada noche cuando "el ratón despierta".
La historia de una infamia que se vuelca sobre sí misma, que se repite cada día, re-anudándose, volviendo inhumanos a los sujetos que la sostienen. Tal vez, como te propone Vero, valdría la pena acercar algún indicio, alguna señal que permita advertir que un día el pesado ritmo se va a romper, va a estallar en un final que no puedo imaginar sino absolutamente trágico.
Mis felicitaciones a los dos, y a seguir leyéndose.