TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA
Este blogfolio nació en 2008 para convocar la palabra escrita de las y los alumnos del TALLER DE LECTURA Y ESCRITURA de primer año del Profesorado en Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de Villa María, provincia de Córdoba, Argentina.
Trabajamos intensamente en clases presenciales articuladas con un aula virtual que denominamos, siguiendo a Galeano, Mar de fueguitos.
Allí nos encontramos a lo largo del año para compartir los procesos de lectura y de escritura de ficción. Como en toda cocina, hay rumores, aromas, sabores, texturas diferentes, gente que va y viene, prueba, decanta, da a probar a otro, pregunta, sazona, adoba, se deleita. Al final, se sirve la mesa.
Como cada año, publicamos los cuentos que cada estudiante escribió como actividad de cierre del taller para compartir con quien quiera leernos y darnos su parecer. Hemos trabajado explorando el género narrativo, buceando en las múltiples dimensiones de la palabra. Para ello, la literatura será siempre ese espacio abierto que invita a ser transitado.
Hemos ido incorporando, además y entre otras muchas experiencias de escritura creativa, el concepto de intervención performativa sobre textos y de patchwriting.
El equipo de cátedra está conformado por Jesica Mariotta, Natalia Mana y Mauro Guzmán, quienes le ponen intensidad amorosa al trabajo del día a día, construyendo un hermoso vínculo con las y los estudiantes.
Beatriz Vottero - coordinadora
La extraña furia de Pedro por Nadia Alvarez
Ella se hallaba postrada en una cama desde hacía ya largo tiempo, víctima de una enfermedad letal que había empeorado en las últimas horas.
Con su último aliento, decidió contarme la historia del tío Pedro, su único hermano y mi único tío, ya que jamás había conocido a papá porque nos había abandonado cuando yo tenía tan sólo un año de vida. Comenzó por aclararme que si ella moría yo iba a quedar a cargo de él y que si eso sucedía necesitaba antes saber un par de cosas.
El tío Pedro era un hombre mayor, de unos 50 años. Siempre vestía ropa oscura y nunca hablaba demasiado. No conocía su casa ya que nunca nos había permitido ir a verlo y sólo iba a visitarnos para las fiestas. Siempre fui muy curiosa, y siempre me encantó saber todo de todos, y a mi corta edad de 13 años, la vida de mi tío siempre había sido un misterio muy tentador para mí, por eso es que me puse muy ansiosa cuando mamá, postrada en esa cama, con un hilo de voz mencionó al tío.
Mamá comenzó a hablar remontándose a su infancia. Nunca había sabido demasiado de ella, sólo que se había criado en una enorme casa en las afueras de un pueblo pequeño de Francia, junto a sus padres y a su hermano. Comenzó diciendo que cuando ella y el tío eran pequeños, jugaban siempre juntos y se llevaban muy bien.
Cierto día, estaban como siempre jugando en el patio de la inmensa casa que daba a la calle y mamá notó algo raro. Los vecinos que pasaban miraban a Pedro con cara de miedo, y luego de contemplarlo unos minutos huían despavoridos o corrían a encerrarse dentro de sus casas. Mamá se sintió algo asombrada al respecto, ya que siempre había visto a su hermano como un niño normal, por eso no podía entender que la gente lo mirara como si algo terrible fuera a suceder en cualquier momento.
Hasta que un día, mamá no pudo con su curiosidad innata, que luego fue heredada por mí, y fue a espiar a Pedro que se encontraba encerrado en su habitación. Miró silenciosamente por la cerradura de la puerta y pudo observar que los objetos que se encontraban en la habitación levitaban y hablaban, y que Pedro conversaba con ellos como si fueran personas reales. Puso la oreja contra la puerta y pudo escuchar cómo Pedro le decía al espejo que se cambiara de lugar, a la cama que ordenara sus sábanas y al ropero que acomodara su ropa. También pudo escuchar cómo los amenazaba diciéndoles que si no hacía lo que les ordenaba, algo muy malo iba a suceder y cómo los objetos obedecían con miedo y desesperación.
Al ver esto, mamá decidió tenderle una trampa a Pedro. Tomó un trencito de madera que era el juguete preferido de Pedro y lo hizo pedazos. Luego llamó a éste para mostrarle lo que había hecho y Pedro estalló de furia. Le dijo que nunca tendría que haber hecho eso y que pronto se iba a arrepentir.
Al cabo de unas horas se desató un viento tan fuerte que las tejas de la enorme casa se empezaron a soltar. Era un huracán y venía con deseos de atestar el pueblo y destruir su casa. Mamá se dio cuenta que Pedro tenía algo que ver en esto porque hacía unos minutos lo había visto concentrado diciendo una serie de palabras extrañas y moviendo los dedos en círculo. Le rogó que por favor terminara con esto, pero Pedro estaba tan enfurecido que no le hizo caso y siguió jugando con el huracán, aniquilando todo con su paso.
Después de unos minutos los padres de mamá llegaron a la casa y vieron a Pedro muy enojado repitiendo palabras extrañas y haciendo movimientos raros. Castigaron a mamá por haber hecho enojar a Pedro y hablaron con él para calmarlo.
Después de unos minutos, el huracán desapareció y el sol volvió a brillar. Mamá se enojó muchísimo ya que creyó que era muy injusto lo que sus padres habrían hecho, pero pensó y decidió hacer su vida normal y nunca más hacer enojar a Pedro hasta que fueran adultos.
Los años pasaron y los padres de mamá murieron. Mamá se fue a vivir sola y Pedro se quedó a vivir en esa enorme casa solo. Los vecinos del lugar dicen que a la noche se escuchan ruidos de camas que se corren y de ventanas que se abren solas, pero que nunca revelaron nada por miedo a desatar la furia de Pedro.
Mamá cuando terminó de hablar me miró. Yo estaba dura con los ojos en blanco, muerta de miedo y sin saber qué hacer. Mamá me dijo que no tuviera miedo, que a pesar de todo, Pedro era una persona callada y muy simple, y que no me iba a traer problemas vivir con él.
Luego de esto, mamá murió. Y yo tuve que mudarme a la casa del tío.
Los años pasaron y debo admitir que hoy, con 26 años todavía recuerdo el miedo que tuve cuando mamá me conto la historia del tío Pedro. Debo admitir que mamá tenía razón, ya que no se me hizo para nada difícil vivir con él, pues era una persona extremadamente callada y muy silenciosa, lo único que me costó fue acostumbrarme a las sillas y armarios que caminan y hablan con él a la medianoche. Por las dudas, seguí los consejos de mamá y nunca lo hice enojar, ya veo que en una de esas desato su furia y decide hacer añicos el nuevo escritorio que compré.
8 comentarios:
Me re gustó tu cuento, quiero que sigas publicandolós porque en verdad me encantó.
Aaaaaaaaaaaai, meeee encantóoo.
Después personalmente te digo bien lo que me pareció, pero de verdad muuy lindo
me gustó, y sobre todo el final me hizo reir muchooooo jajajaja NAYLA
Prontito leo tu cuento, por ahora ¡¡Feliz día!!
Saludos
Con respecto al cuento "La extraña furia de Pedro":
- Manejo de la línea temporal: trabaja con analepsis, el relato comienza con "Todo comenzó un frío invierno del 76´...".ES un hecho lejano, trece años antes pero a apartir de ahí vendra el desarrollo.
Considero que suceden pocas cosas; entiendo que lo importante sea el relato que hace la madre a su hija pero luego ella convive con su tio ¿y no paso nada? me quede con ganas de que si.
En tanto a la intriga,la ambientación es extensa,la correcta y cuando se revela sentí que era eso, y no da lugar a otra intepretación ni confusiones.
- Perspectiva del narrador: esta narrado en primera persona.
Cuando se relata la historia de la madre y su hermano y se sediera la voz a ella, provocaria otra sensación, más intimo, de verdad sentiria que ME esta revelando algo.
- Diferenciando RELATO E HISTORIA: el primero se compone de lo sucedido en la infancia con el tio Pedro y la historia es lo que nos ambienta y conduce, como lo es la enfermedad de la madre y que la niña tenga que quedar a su cargo.
:)
GRACIAS por el comentario y por leer mi cuento!!
un saludo afectuoso..
Nadia :)
Como le sucedió a quien te comentó (y que esperamos nos aclare su identidad), a mí también el final me dejó con ganas de que sí hubiera sucedido algo. De hecho, el cuento se inicia con un "todo comenzó", que da lugar a pensar que se va a relatar algo grave, que sucederá después de ese invierno del 76.
Tu cuento, Nadia, está armado con la precisión de las cajas chinas, porque contiene un relato dentro de otro, que a su vez es narrado desde la distancia. Es notable que la niña tenía 13 años cuando recibe la confidencia de su madre, y produce el relato luego de otros 13. ¿Es una coincidencia o lo pensaste con un sentido simbólico?
En cuanto a la trama, construiste un muy buen argumento, aunque quisiera insistir en que releas el final. Tal vez podrías cerrar un círculo haciendo que la joven se involucre en los extraños poderes de Pedro al punto de que le parezcan "normales" como le sucedía a su propia madre cuando era pequeña y jugaba con él. De allí, cualquier desenlace es posible, y bien valdría la pena pensar en algo terrible, que contraste con la aparente docilidad y amabilidad del tío. El cuento ganaría en ritmo y en tensión narrativa, poniendo al lector en vilo, en lugar de darle este final tan llano.
A pensar y seguir trabajando sobre la escritura.
Van mis felicitaciones.
la que hizo el comentario anónimo es ayelen bejarano...
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